El 13 de febrero de 1812Manuel Belgrano solicitó al Triunvirato mediante una nota que se establezca el uso de la Escarapela Nacional bicolor: azul-celeste y blanco. Se fundaba en que los cuerpos del ejército usaban escarapelas de distintos colores y que era necesario uniformarlos a todos, puesto que defendían la misma causa. El 18 de febrero de ese año, el Gobierno resolvió reconocer la misma como representativa de las Provincias Unidas del Río de la Plata con los colores propuestos por Belgrano. El rojo o encarnado fue omitido, según comenta Carlos Calvo, para no confundirlo con el color similar de las cucardas realistas.

Entusiasmado con la medida, Belgrano diseñó la bandera argentina con los mismos colores y el 27 de febrero de 1812 inauguró en las costas de la actual ciudad de Rosario la batería Independencia e informó al Gobierno: «Siendo preciso enarbolar la bandera, y no teniéndola, la mandé hacer celeste y blanca, conforme a los colores de la escarapela nacional…» Esta medida sería criticada por el Triunvirato, que le ordenó volver a izar la enseña española.

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