Brasil computó en las últimas 24 horas 428 víctimas fatales por coronavirus, con lo que el total de muertos causados por la pandemia en el país asciende a 6329. Los infectados totalizan 91.589, en lo que representa un salto de 6209 casos nuevos desde ayer, cuando se habían contabilizado 85.380 infectados, según información del Ministerio de Salud de ese país.
Brasil es el país más afectado por la Covid-19 en América Latina y es el décimo en el mundo en cantidad de contagiados, de acuerdo a los datos de la Universidad Johns Hopkins. La lista la lidera Estados Unidos, con más de un millón de casos confirmados y al menos 64.203 muertes, en tanto que Brasil superó ayer en cantidad de contagios a China, el país en donde se originó la pandemia.
San Pablo, el estado más poblado y rico de Brasil, con 46 millones de habitantes, es el epicentro de la pandemia en el país, con 28.698 contagios y 2.375 muertes, según el último balance oficial. El estado Río de Janeiro es el segundo más afectado por la pandemia en el país, con 9.453 casos confirmados y 854 fallecidos.
En San Pablo se habilitó un establecimiento con 268 camas y 800 profesionales en el polideportivo Ibirapuerta y es el tercero de esas características en la capital paulista, donde ya funcionaban uno en el estadio Pacaembú con 200 camas y otro en el centro de convenciones Anhembi, con 1800 camas. Mientras, la alcaldía de Río de Janeiro inauguró parcialmente, con 100 camas sobre 500 previstas, un hospital de campaña en el centro de convenciones Riocentro, que dipondrá de 300 respiradores que se espera que lleguen de China la semana próxima.
Por su parte, el presidente Jair Bolsonaro volvió a cargar nuevamente contra los gobernadores que impusieron en sus estados medidas de distanciamiento social en busca de contener el avance de la enfermedad. «Me gustaría que todos volvieran a trabajar, pero quien decide éso no soy yo, son los gobernadores e intendentes», sostuvo el mandatario en declaraciones por la celebración del Día del Trabajador.
El líder ultraderechista sostuvo que «el Tribunal Supremo dispuso que gobernadores e intendentes decidan sobre la cuarentena para achatar los contagios» y que las medidas de prevención «no han achatado en nada la curva». El jefe de Estado, contrario a cualquier medida de prevención, no dudó en afirmar que «los gobernadores e intendentes que tomaron las medidas más duras no consiguieron achatar nada». Así las cosas, Bolsonaro mantiene el optimismo y cerró afirmando que «Brasil es un país maravilloso y estoy seguro que teniendo a Dios por encima de todo, pronto volveremos a la normalidad».
Fuente: Página 12
