El viernes 8 de mayo vence la oferta de negociación presentada a los fondos que invirtieron más de 66.000 millones de dólares en títulos soberanos de la Argentina. Alberto Fernández avaló una propuesta diseñada por Martín Guzmán que implica una quita formidable de intereses y capital a esos inversores que operan en Wall Street, y todos los días repite que no tiene intenciones de caer en default con los acreedores privados.
Hasta el viernes pasado, Guzmán y su team de “bancos colocadores” sólo habrían obtenido el consentimiento del 30 por ciento de los bonistas bajo legislación internacional, pese a que la propuesta argentina está respaldada por la directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Kristalina Georgieva, el Papa Francisco, el premio Nobel Joseph Stiglitz y Jeffrey Sachs, reconocido catedrático de la Universidad de Columbia (Nueva York).
Ese probable 30 por ciento de aceptación de los acreedores privados, no es una estimación azarosa. Es el cálculo optimista que se transmitió desde el Ministerio de Economía a la quinta presidencial de Olivos.
Guzmán ofreció a los fondos una quita fuerte de intereses, una poda más razonable en el capital -con ciertas diferencias en determinados bonos- y una larga moratoria hasta noviembre de 2023. El titular del Palacio de Hacienda cumple órdenes presidenciales y su método de negociación es plano y lineal ante los poderosos bonistas de Nueva York.
“Es esto, o nada”, argumenta el ministro cuando mantiene video conferencias -dos veces al día- con los principales fondos que invirtieron 66.000 millones de dólares en la Argentina.
Fuente: Infobae
